DETRÁS DE LA HISTORIA Publicado en la interCole Nº 72 de Diciembre 2012

A jugar en Olimpia

A jugar en Olimpia?


De atletas a trompeteros

Son muchos los mitos o leyendas sobre los orígenes de los Juegos Olímpicos. Por ahora sabemos que surgieron en el año 776 a.C. y que fueron abolidos en el 393 d.C. por Teodosio, un emperador romano. Pero, ¿qué pasó en esos más de 1.000 años?

Las competencias deportivas se celebraban en varias ciudades griegas, pero las más importantes se desarrollaban durante el verano en Olimpia. Era un espacio de proporciones reducidas, considerado sagrado, con aglomeración de edificios, monumentos, altares y templos. Pese a que allí también se encontraba el estadio –con capacidad para 45.000 espectadores–, el gimnasio, la palestra, el hipódromo y varios edificios construidos para la administración de los Juegos.
En su origen, la única competencia que se desarrollaba era de corredores, en el limitado campo del estadio. Después se añadieron ejercicios de gimnasia, lucha, pentatlón, boxeo, pancracio, carreras de carrozas a caballo (también con mulas) y otras pruebas más extrañas, como la competencia de heraldos y trompeteros.

 

La gran tregua

Cuando comenzaban los Juegos, Grecia se paralizaba. Y para asegurar la asistencia de todos, los organizadores enviaban heraldos a dar la noticia y a anunciar la ekecheiria entre las polis.

Los negocios públicos quedaban suspendidos, al igual que las acciones judiciales. A los deudores no se les secuestraban sus bienes hasta que finalizaran los eventos, y los prisioneros eran puestos en libertad.
Al llegar a Olimpia, los que viajaban desde lugares lejanos acampaban en tiendas o a la intemperie. ¡Un antecedente de la villa olímpica!
Los Juegos eran tan importantes, que hasta los esclavos y los bárbaros podían asistir. Y la gente de “categoría”, como los embajadores, tenía un edificio especial para dormir.

 

¡Silencio! Atletas alimentándose

Por lo general, los atletas pertenecían a las familias más ricas, ya que la preparación –de 10 meses– y el entrenamiento exigían gastos considerables. Uno de los requisitos más importantes era que el atleta debía tener “pura sangre” griega, es decir, ser hijo de griegos.
La comida básica de los competidores consistía en queso fresco, higos y trigo, pero debían evitar el pan. Sus entrenadores les obligaban a comer con abundancia, pero con lentitud y masticando hasta el final para obtener “mayores fuerzas”. Y durante la comida les prohibían filosofar, porque estorbaba la digestión y les hacía “mal a la cabeza”.

 

¡Qué bárbaro!

En el 393 d.C., Teodosio, emperador romano, abolió los Juegos por considerarlos una actividad pagana. Tuvieron que pasar más de 1.500 años hasta que el francés Pierre de Coubertin fundara los Juegos Olímpicos Modernos. Algo que hubiera sido impensado por los antiguos griegos, porque lo hizo un bárbaro. Una confirmación de que el espíritu de los Juegos ya les pertenece a todos los ciudadanos del planeta.

 

Verdad a medias

Los jueces se caracterizaban por ser imparciales, por eso a Olimpia se la denominaba la “Reina de la verdad”. Solo en tiempos del Imperio Romano empezaron a fallar: cuando Nerón –emperador de Roma– cayó del carro en plena carrera, estuvo a punto de ser aplastado y, sin embargo, lo coronaron como ganador. ¡Así cualquiera!


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Mataburros


Abolir: Dejar sin vigencia una ley, precepto o costumbre.
Bárbaro: Extranjero.
Ekecheiria: Si dos o más polis se encontraban en conflicto entre sí, debían “amigarse” para los Juegos, si no recibían una multa y la pena “de la maldición”.
Heraldo: Mensajero.
Imparcial: Que no toma partido por alguien o algo y juzga con rectitud.
Paganos: Que creían en muchos dioses y no en uno solo, como los cristianos.
Pancracio: Deporte que combinaba boxeo y lucha.
Pentatlón: Disciplina que consistía de cinco pruebas: salto, carrera, disco, jabalina y lucha.
Polis: Denominación dada a las ciudades.