DETRÁS DE LA HISTORIA Publicado en la interCole Nº 88 de Octubre 2014

Colón y los monstruos del siglo XV

Colón y los monstruos del siglo XV?

 Cristóbal Colón proyectó un largo viaje con el fin de traer mercancía de Oriente (especias y oro), que esa época llegaban desde Asia hasta Europa sólo por la ruta de Asia Menory Egipto. Pero a partir de la expansión del Imperio Otomano, los turcos y los mercaderes italianos se apropiaron de esta vía. En el siglo XIII, los portugueses encontraron una ruta alternativa para llevar a Asia Oriental bordeando África, pero no permitía la intromisión de naves de otras naciones en sus aguas. Por eso, la Corona de Castilla se interesó en la idea de Cristóbal Colón. Pero, ¿cuál era la idea de este desconocido marino? Colón sostenía que podía alcanzarse el lejano oriente (las Indias) desde Europa, pero viajando por mar hacia el oeste (Océano Atlántico). Y si viajaba hacia el oeste, el Imperio Otomano, ni los portugueses podían interrumpirles el paso. Pero, ¿por qué los europeos esperaron hasta 1492 para aventurarse por el Océano Atlántico?

 

Un error con suerte

 Desde la Grecia del año 225 a.C. se aseguraba que la circunferencia de la Tierra era de 40.000 km. Con esa distancia, las naves no tenían posibilidades de llegar a las Indias si tomaban la ruta del Atlántico. Sin embargo, Colón se basó en los cálculos erróneos del astrónomo griego Posidonio de Apamea (100 a.C.), que sostenía que la Tierra tenía una circunferencia de 29.000 km. ¡Y acá viene la suerte! Si Colón hubiera sabido el verdadero tamaño de la Tierra (que es de 40.076 km, medida por el Ecuador), seguramente no se hubiera animado a realizar semejante expedición.

 

Primer intento

 Para mostrar su proyecto, dibujó un mapa basado en el del matemático Toscanelli, que incluía numerosas islas en el camino y harían más fácil la navegación. O sea, ¡más “estaciones de servicio” para descansar!  Por 1483 o 1484, Colón presentó este proyecto al rey Juan II de Portugal, que lo rechazó por considerarlo “imposible de ser realizado”. Entonces, no le quedó otro remedio que acudir a Castilla, donde consideraron que la distancia que había con las verdaderas Indias era excesiva. También parece que las exigencias económicas y políticas de Colón eran muy altas. Sin embargo, la reina Isabel de Castilla no descartó totalmente su plan. Mientras el navegante esperaba una respuesta, ¡tuvo que vender mapas y libros para sobrevivir!

 

Segundo intento

Colón era muy perseverante y no tenía miedo de todos los peligros que hacían imposible cruzar el Atlántico. Fue nuevamente a Portugal a intentar suerte, pero recibió un nuevo y ruidoso “¡No!”. En diciembre de 1491, su proyecto fue sometido a una nueva junta, convocada por la reina Isabel: al final, fue otro “¡No!” para su colección. Colón debió rebajar sus pretensiones, comprometiéndose a aportar parte del dinero y a dirigir la expedición, lo que constituía una garantía. Este acuerdo es conocido como las Capitulaciones de Santa Fe. Cristóbal Colón proyectó un viaje con el fin de traer mercancías de Oriente. Sin saberlo, descubrió una ruta segura desde Europa hasta América, arribando a ella el 12 de octubre de 1492. Y, por supuesto, no se encontró con ningún monstruo en el camino, más que el hambre y el sacrificio de sus marineros, héroes anónimos de esta gesta. 

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