DETRÁS DE LA HISTORIA Publicado en la interCole Nº 83 de Mayo 2014

El disfraz de la independencia

El disfraz de la independencia?

Las Invasiones Inglesas al Río de la Plata, en 1806 y 1807, habían dejado a los criollos pensando que España era débil para protegerlos, y a la vez, que ellos habían podido defenderse solos, formando los primeros regimientos. Entonces comenzaron a hacerse obligadamente una pregunta: ¿para qué necesitamos a los españoles? Así empezaron a generarse grupos de opinión que se reunían a conversar, discutir y planear una América distinta, libre de cualquier dominación extranjera. Además, estaban de moda las ideas liberales de la Revolución Francesa, que hablaban de república, de división de poderes, de libertades y otras cosas a las que no estaban acostumbrados los reyes.   

 

Napoleón señala el destino de América

Mientras acá se discutía y se opinaba, sucedió en España algo inesperado: Napoleón Bonaparte, emperador de Francia, le pidió permiso al rey de España –Carlos IV– para atravesar su territorio, con el propósito de invadir Portugal (lo cual concretó con éxito). Pero al regresar, las tropas francesas hicieron trampa y decidieron quedarse en España. Cuando el rey Carlos IV advirtió el engaño de Napoleón, no quiso enfrentarlo y renunció al trono de España. En su lugar asumió su hijo Fernando VII, al que llamaban “El Deseado”. ¡Pero esto no es todo! Porque Napoleón no reconoció como rey a Fernando VII, lo tomó prisionero y entonces reasumió el trono Carlos IV, que enseguida abdicó frente a la presión de Napoleón (quien quería lograr justamente eso). Finalmente, el hermano de Napoleón, José Bonaparte (llamado “Pepe Botella”), asumió como rey de España, redondeando un verdadero disparate. Con toda razón, el pueblo español no quiso saber nada con tener un rey francés, y se sublevó formando Juntas Provinciales, que gobernaban en cada ciudad en nombre de… ¡Fernando VII!

 

Unidos a España, pero no tanto…

Cuando las noticias de Europa llegaron al Río de la Plata, los criollos razonaron de la siguiente manera: “Si no hay más rey español, tampoco hay más virrey que lo represente aquí. Debemos, al igual que en España, formar una Junta que gobierne en nombre de Fernando VII, el rey prisionero de Napoleón.” En realidad, lo que vieron los revolucionarios de mayo fue la posibilidad de formar un gobierno propio, pero sin romper definitivamente los lazos con España y no quedar a la vista como independientes, para no disgustar a los españoles. Por eso decían que gobernaban en nombre de Fernando VII. Y así, con esta especie de disfraz, se dio el primer gran paso hacia nuestra independencia: la Primera Junta de Gobierno.

 

Allá y acá

El pueblo español comenzó a luchar para librarse del enemigo francés y tardó seis años en lograr el reestablecimiento definitivo de la monarquía española. ¿Una curiosidad? El mismo José de San Martín formó parte del ejército español, en una de las más resonantes victorias sobre los franceses: la batalla de Bailén, al borde de los Pirineos. Durante esos 6 años, como las tropas estaban ocupadas en la lucha contra Napoleón, los pueblos americanos aprovecharon el debilitado poderío militar español en América para luchar por su definitiva emancipación. Nuestra independencia formal fue declarada el de julio de 1816, cuando en Tucumán los congresales gritaron la libertad de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Todo lo anterior fue casi un adelanto, una prueba en la que los criollos quisieron saber cómo era gobernarse a sí mismos, sin dejar de ser mientras tanto súbditos de España. Así se explica la importancia de lo sucedido en aquellas jornadas históricas de mayo de 1810.

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