INTERCOLÓGICOS Publicado en la interCole Nº 1 de Abril 2005

Un enigma que pelea contra su extinción

Un enigma que pelea contra su extinción?

 

CLAUDIO BERTONATTI ES UN NATURALISTA Y MUSEÓLOGO DE LARGA TRAYECTORIA ESPECIALIZADO EN LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA. EN ESTA NOTA LES CUENTA POR QUÉ TENEMOS QUE CUIDAR AL MACÁ TOBIANO, UN AVE BIEN ARGENTINA Y EN PELIGRO DE EXTINCIÓN.

 

En 1974, en la Laguna de los Escarchados (Santa Cruz), un pequeño grupo de naturalistas trabajaba estudiando la fauna del lugar. Uno de ellos, Mauricio Rumboll, encontró un ave gordita con el plumaje blanco y negro y los ojos rojos. Quedó sorprendido porque él, que era tan conocedor de las aves patagónicas, sabía que era un macá, pero no de cuál de ellos se trataba. Lo miraba de arriba, de abajo, de frente, de perfil, hasta que comenzó a pensar que podía tratarse de una especie hasta entonces desconocida.

Así, los naturalistas viajaron hasta el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, donde Mauricio trabajaba. Desde allí, le consultó a otros ornitólogos (especialistas en aves) del mundo y sobre todo, a los máximos especialistas en macáes. Y confirmó lo que sospechaba: este macá era distinto a todos los conocidos.

Para un naturalista no hay mayor satisfacción que lograr este tipo de hallazgos. Es una sensación parecida a la del arqueólogo que descubre las ruinas de una ciudad perdida. Y como tuvo que bautizar a la especie, la llamó macá tobiano, porque en el campo argentino se describe así al pelaje de los caballos que tienen más de un color o manchas bien definidas. Como este macá tiene un contraste entre el blanco y negro de su plumaje, el nombre le cabía perfecto.

Pero acá no termina esta historia… Pensemos que al ser descubierto no se conocían más que unos pocos macáes… ¿Y si esos eran los únicos? Comenzaron los enigmas…

 

En el hogar de los macáes

A partir de este descubrimiento, muchos naturalistas como Mauricio se ocuparon de realizar campañas de exploración para buscar otras poblaciones de macáes y poder estimar cuántos había. Todos los veranos, durante casi una década, partieron pequeños grupos de investigadores que, provistos de mapas detallados y un vehículo todo terreno, fueron trepando las mesetas de Santa Cruz.

Sobre ellas existen lagos y lagunas que, vistas en el mapa, parecían manchas de tinta, como si alguien hubiera agitado una lapicera sobre el paisaje. Los investigadores recorrían a pie cada laguna con largavistas, telescopios y libretas para tomar notas. Se detenían al reparo del viento y, desde allí, observaban cada ave posada sobre el agua para constatar si eran “tobianos”. Después de muchos años de recorridas por la estepa, se pudo deducir que había un mínimo de 3.000 y un máximo de 5.000 de estos macáes hacia fines de los años 80.

Estos trabajos también pudieron confirmar que los tobianos sólo viven en Santa Cruz; dependen de aquellas lagunas de agua dulce que tienen una planta llamada vinagrilla, en la que hacen su nido; tienen uno de los cortejos más espectaculares entre las aves; ponen dos huevos y crían un solo pichón (excepcionalmente, dos); y, lo más importante, ESTÁ AMENAZADA DE EXTINCIÓN..

 

De dónde vienen y hacia dónde van

Pero los enigmas seguían… Al llegar el invierno en la estepa patagónica, las lagunas se congelan y los macáes no se quedan allí para soportar el frío, sino que vuelan hacia otros lados. Había una pista: debajo de la frente, el macá tiene glándulas desalinizadoras (que significa quitarle la sal a algo).

Los investigadores se preguntaban: ¿para qué las tenía si las lagunas donde vive son de agua dulce? Se presumía, entonces, que el rumbo de las bandadas debería ser el mar. Pero, ¿el mar hacia el Pacífico o hacia el Atlántico? Había una dificultad extra: no se podían ver las bandadas ni hacia dónde volaban, porque… ¡estas aves vuelan de noche!

En el invierno de 1994, finalmente, revelaron ese gran misterio: el destino era el Atlántico. Gracias al aporte de otros investigadores, luego se supo que cada invierno muchos de los tobianos se dirigen a media docena de puntos de la costa del Mar Argentino (Bahía San Julián, Cabo Vírgenes y las zonas de los ríos Santa Cruz, Coyle y Gallegos), también en Santa Cruz.

 

Cuidemos al Macá Tobiano

A lo largo del tiempo, se fueron conociendo también sus amenazas. Por eso, la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) la clasificó entre LAS AVES EN MAYOR RIESGO DE DESAPARECER DEL MUNDO, con la categoría “en peligro crítico”. Un triste honor.

Afortunadamente, sus especialistas han confirmado sus principales problemas y trabajan sobre ellos. ¿Cuáles son? Los siguientes: 

-Las truchas originarias del Hemisferio Norte, liberadas para estimular la pesca deportiva. Estos peces devoran los invertebrados que comen los macáes. No sólo les restan comida, sino que matan y comen sus pichoncitos. 

-El visón americano, que liberado desde criaderos ha invadido gran parte de la Patagonia y se dedica a matar y comer “tobianos”, entre otros animales de la fauna autóctona. 

-Los basurales a cielo abierto, que han favorecido el aumento poblacional de las gaviotas cocineras. Algunas de ellas, se han especializado en comer sus huevos y pichones. 

-La disminución del volumen y calidad del agua de las lagunas. Esto, por el fenómeno del cambio climático, la erosión de los suelos (cuyo polvo “vuela”, yendo a parar a las mismas lagunas) y las últimas erupciones volcánicas que las han cubierto de cenizas.

 

Cada uno de nosotros también puede ayudar. ¿Cómo? Comentando este tema entre nuestros familiares y amigos, porque es difícil salvar lo que desconocemos. Por eso, te invitamos a preparar una clase, escribir un ensayo, dibujar un macá, componer una canción y hasta subir mensajes desde Facebook o Twitter.

 

Es que, como habitantes del suelo argentino, nuestro primer deber es conocer y defender nuestra naturaleza y nuestra cultura. Y el macá tobiano, sin saberlo, nos da una oportunidad. ¿Te animás a poner manos a la obra?

 

 

Si querés saber más…

Hace poco se estrenó un documental sobre el macá tobiano que tiene un “final abierto”. Pero no son pocos los que están empujando que sea feliz. Incluso, se está impulsando la creación de un Parque Nacional donde están sus colonias de reproducción.

Te invitamos a ver el documental El ocaso del macá tobiano y conocer más acerca de esta especie ingresando a: http://salvemosalmacatobiano.urltemporal.com/.  

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