LA ENTREVISTA Publicado en la interCole Nº 10 de Abril 2006

DAVID, antes alumno, ahora maestro

DAVID, antes alumno, ahora maestro?

 

Por Alejandro Klappenbach (especial para revista interCole)



Si uno mira los números y la carrera de David Nalbandián es imposible no sentirse impactado. Es el Nº 3 del ranking mundial; ha ganado 4 títulos de torneos ATP; a los 20 años se convirtió en el único tenista argentino en jugar la final de un single de Wimbledon; a los 24 años, al jugar la semi del Abierto de Australia, completó un póker de semifinales en torneos de Grand Slam, algo que sólo él ha logrado en la historia de nuestro país. Si uno, en cambio, no mira sus números, encuentra a un David que, lejos de sentirse Rey, se muestra más humano, más como vos y yo. Es un joven como tantos, con acento cordobés que, hace ya unos años, era alumno como vos.

"Empecé a competir desde muy chico y el calendario de torneos me obligaba a faltar mucho al colegio. Por eso varias veces se me complicaba. Faltaba una semana y a la otra no entendía nada. Pasaban los días, los temas de las distintas materias, y yo jugaba al tenis en algún lugar de la Argentina o del mundo. Obviamente, al volver a clase, no sabía todo lo nuevo, así que para ponerme al día tuve que estudiar un poco más que los demás chicos, y a destiempo.”

¿Alguna materia te gustaba más que otra? ¿Tenías inclinación por alguna en particular?

Matemática. Sí, los números me gustaban hasta que se empezó a complicar. Mientras era sumar y restar, todo bien. Pero más adelante, en realidad no tengo bien claro desde cuándo, se complicó. Comenzó a ser más complejo y, como te dije antes, al no estar demasiado seguido, no tenía claro cómo ni por qué eran algunas cosas.

Me imagino que, como todos, tendrás recuerdos no relacionados con las materias...

Sí, los más lindos. El vínculo con los otros chicos, relacionarse y formar amistades, siempre fue lo que más me gustó: los amigos. Disfruté muchísimo esa parte del colegio.

Hoy, tantos años después, ¿tenés amigos de esa época?

De esa época sí, pero no todos del colegio. Y te cuento por qué. Mis compañeros no eran del barrio y, como yo faltaba tanto y siempre volvía a mi casa, compartí más cosas con los chicos del barrio que con los del colegio. A algunos todavía los veo de tanto en tanto, y con los del barrio soy amigo a full desde que éramos bien chiquitos.

Soy cordobés…

En este momento de la charla es bueno aportar otros números y datos de David. Nació el 1° de enero de 1982; tiene dos hermanos varones (Javier y Darío); su mamá Alda cocina comidas armenias; y su papá murió en diciembre de 2004. Unquillo, en la provincia de Córdoba, es su lugar en el mundo.
"Siempre que puedo vuelvo porque no hay nada como mi casa. A veces la gente cree que nosotros somos extraterrestres y no se dan cuenta que, como a todos, nos gusta estar en familia, compartir el tiempo en casa con nuestros afectos, recorrer las calles del barrio, jugar un fulbito en el baldío de la vuelta, escuchar los ruidos y sonidos de toda la vida, pegarse una vuelta de rally en alguna sierra. La vida que llevamos los tenistas es muy linda y muy dura a la vez. Es como todo, siempre querés lo que no tenés: cuando uno nunca fue a un hotel cinco estrellas, muere por ir; en cambio, cuando dormiste más noches en hoteles que en casa, no hay nada como tu colchón...”

Ya lo hablamos otras veces, la familia de un tenista es muy importante...

Es todo. Es fundamental. Es el apoyo, es la contención. Ellos te conocen, te entienden enseguida. Y también te frenan: con ellos soy David, hijo o hermano, nunca tenista profesional, mucho menos famoso o exitoso. Es decir: sin familia no hay éxito.
En eso todos somos iguales, aprendimos mucho de la gente que tenemos cerca...
Claro. Ellos te marcan, te forman. Podes hablar de esfuerzo, humildad, respeto, generosidad, sinceridad, honestidad, dignidad. Digas lo que digas, cuando revisás, te das cuenta que gran parte de esas cosas te las enseñaron en tu casa, con el ejemplo. Es la mejor manera de aprender, y son los mejores maestros que podés tener.

¿Y el equipo? ¿Cómo es el trabajo en equipo en un deporte tan individual como el tenis?

El equipo también es importantísimo. En mi caso es un grupo de 3 ó 4 personas que pasan mucho tiempo y viven diversas situaciones juntos. Todos piensan en el tenista, y en cómo desde el área de cada uno, pueden aportar para mejorar su rendimiento, física, técnica y psicológicamente. Es difícil equilibrar todo, pero si encontrás las personas indicadas para integrar ese grupo, la cosa camina sin que te des cuenta y sin que represente ningún esfuerzo especial.

Contundente, sin darle espacio a la duda. Como cuando mete una devolución, como cuando tiene un partido importante en la ronda siguiente. Como cuando juega Copa Davis. En esta última situación, David confirma que está metido a full en la gente y, en particular, con los chicos, a quienes les tira las últimas palabras. "A los que tienen 8 ó 10 años y sueñan ser como Coria, Gaudio o Nalbandián, les digo que el colegio es fundamental, mucho más importante que un buen saque, un drive o un revés. Es la base para conseguir cualquier cosa. Aprovechen la oportunidad de estudiar y sáquenle todo el jugo posible. Y si hay alguno un poco más grande que juega al tenis y quiere ser profesional, le digo lo mismo: traten de estudiar, terminen el colegio, es el primer paso para ser diferentes y poder destacarse en la vida.”

OK. Stop chicos. Final para la primera charla del año. El 2006 empezó con todo y esperemos que siga así, con éxito. El mismo éxito que, desde acá, le deseamos a él. Éxito y gracias, David, dos cosas. Como el revés y la devolución, pero mucho más importantes.

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