LA ENTREVISTA Publicado en la interCole Nº 6 de Septiembre 2005

Un equipo con mucha altura

Un equipo con mucha altura?

 

Por Alejandro Klappenbach (especial para revista interCole)



No es fácil ponerse en la piel de los que viajaron: lugar diferente, inquietudes cambiadas, distintas necesidades y urgencias; la lógica de todos nosotros, lógica urbana, no funciona a 15.000 kilómetros de casa. El sitio, por fotos e imágenes, transmite una dimensión difícil de asimilar, como si quedáramos reducidos a insignificantes manchas en cualquier lugar del mapa. Verdaderamente intimida esa foto satelital que parece mostrar un grupo de gusanos que, unidos, invitan a la pregunta: "¿eso es el Himalaya?". (poner foto aerea de la cordillera Himalaya)

La banda de Joaquín

Sí, chicos, eso es el Himalaya. Eso y mucho más. Puede hablarse de 600.000 kilómetros cuadrados de montañas, emplazados en Afganistán, Pakistán, India, Bhutan, Sikkim, China, Nepal y Tíbet (Asia). Puede también decirse que son 21 picos de más de 8.000 metros de altura o, mejor aún, 250 que superan los 7.000. Entre ellos, por supuesto, está el Everest, techo del mundo a 8.848 metros sobre el nivel del mar, y también los Gasherbrum I y Gasherbrum II, de 8.068 y 8.035 respectivamente. Estos dos últimos eran los objetivos de "La banda de Joaquín". Seguro que vos ya sabés que no pudieron plantar la bandera argentina en la cima, que el tiempo jugó para el contrario y que, valiéndose del viento y la nieve, puso un límite a las esperanzas de los muchachos.

Héroes igual

¿Perdieron entonces? Ni cerca. El montañista gana cuando se le reconoce su vocación y su espíritu más que alcanzar alguna cumbre. Eso hemos hecho en interCole desde el primer día, siguiendo sus aventuras, comunicándonos con ellos, contándotelo a vos, y permitiéndole a un grupo de ustedes estar cara a cara con estos "locos", no tan bajitos, que viven muchas de sus horas tan arriba.
El encuentro fue hace unos días, a la vuelta, después de casi 2 meses de expedición, en una reunión organizada por interCole para los periodistas (entre ellos los 24 alumnos invitados) y ahí pudimos confirmar varias cosas que suponíamos. Entre esas, que estaban muy cansados.

Como buen jefe, Joaquín "el Catalán”, tomó la palabra. Agradecimiento, orgullo, emoción, solidaridad, equipo, crecimiento, esperanza, futuro, grupo, desinterés, generosidad, fueron palabras frecuentes en la voz de cada uno. Empezó Joaquín, y lo siguieron Damián, Fabián, Virginia, Víctor, Pablo, Gerardo y Marcelo. No todos hablaron porque no todos estaban en Buenos Aires: faltaban Mijel, Ana, Rosana y Miguel.

Recuerdos y emociones

Casi sin que se necesitaran preguntas fueron apareciendo anécdotas, cuentos, y también lágrimas. "Es emocionante ver a tantos de ustedes aquí. Y fue muy emocionante recibir cada día una enorme cantidad de e-mails. Gente que no conocés y que te apoya, que invierte su tiempo para escribirte, te dedica unas palabras, te cuenta que se identifica con vos. Alguien de La Pampa, otro de La Rioja, unos de la Antártida. Sin duda, en momentos duros y tan lejos de casa, el apoyo de la gente es importantísimo. Los mensajes de la familia llegan muy profundo pero también nos marcó mucho una señora que nos contaba su historia, su esfuerzo por luchar contra un cáncer, y nos mostraba puntos en común entre su lucha y la nuestra. Ese día lloramos, y no fue el único."
Seguro, porque a 30 grados bajo cero, ¿por qué no llorar de frío? 

No sólo frío…

Al momento del encuentro, ya en Buenos Aires, se escuchó un murmullo cuando uno de ustedes, chicos, preguntó por la comida, el agua, la temperatura. "Tengan en cuenta que nosotros estamos acostumbrados a la alta montaña", fue la primera frase, con tanto de verdad como de modestia. Y siguieron: "Dentro del rubro comidas fáciles de transportar y cocinar, llevamos lo que más nos gusta. En general se come menos, porciones más chicas. Lo que es imprescindible es tomar agua. Sí o sí cinco litros por día, algo habitual para nosotros y poco común para cualquiera que vive en la ciudad o en el llano. Si no tomás tanta agua te deshidratás, porque de día el termómetro llega a 55 grados. Las bolsas de residuos hay que ponerlas en las carpas, pues expuestas al sol se achicharran, literalmente. Y de noche todo lo contrario: la temperatura pasa los 30° bajo cero. ¿No lo pueden creer? Es cierto, la amplitud térmica es de 85 grados, ¡en menos de 12 horas!". Eso sí que suena fuerte y es apenas un dato de lo distinta que puede ser la vida allá, lejos de casa, en un lugar que por suerte mantiene vivos ciertos códigos. Esos que hablan de solidaridad y desinterés…

Solidaridad con altura

"Cuando Joaquín tuvo el problema de salud que terminó en su evacuación, el grupo de montañistas turcos que estaba en el campamento base se acercó y dijo: aquí hay 10.000 dólares, si los necesitan, los usan. Los tipos, aun necesitando la plata, la pusieron a disposición de alguien que la necesitaba más, porque el rescate en helicóptero es realmente muy caro. Eso emociona, contagia y merece destacarse. Como el día que hubo que decidir quiénes podían ir a buscar la cima y quiénes no. No estábamos en condiciones de ir todos, hubo que optar. Y hacerlo implicaba dejar de lado inquietudes, sueños y esfuerzos de algunos, para privilegiar los de otros. ¿Te creés que existió algún inconveniente? Ninguno. Todos pusieron por delante el bien del grupo y de la expedición por sobre el propio. En nuestra actividad es cosa frecuente, quizás estemos acostumbrados y perdamos la perspectiva de lo importante que termina siendo para nuestras vidas, pero en una situación como la que vivíamos merece destacarse especialmente. Y además eso, llevado a la vida de todos los días, es un entrenamiento muy intenso de generosidad.”

No importa quién habla, si mentor, jefe de expedición, hombre o mujer. Todos están juntos, sonrientes, felices de volver al país, con ganas de llegar a casa. Y con ganas, también, de regresar el año que viene a la gran montaña. Joaquín dice: "Esta iniciativa continúa, el objetivo es hacer cima en los 14 picos más altos del mundo en homenaje a Nancy Salvestrini. Y el año que viene... vamos por el Everest". Estas últimas palabras despertaron las manos con el sonido de los aplausos. Cuando el silencio regresó, el español continuó: "No tenemos los recursos, nos faltan patrocinantes, necesitamos más apoyo, pero el año que viene estaremos allí. Vendrá ahora una lucha de ciudad y oficina. Tendremos que pelear en otro lugar, con otros códigos, con un idioma distinto, con otra ropa... pero con la misma unión, la misma fuerza, el mismo ímpetu, los mismos deseos, y el mismo espíritu. Y tendremos éxito. Ojala, también, tengamos cumbre."

Desde aquí, quien firma, en nombre de interCole y de los chicos, estamos seguros que en la próxima aventura volveremos a acompañarlos. ¡¡¡No tengan dudas!!!

 

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