PEQUEÑAS BIOGRAFÍAS Publicado en la interCole Nº 23 de Agosto 2007

Carlitos Balá: ¿Qué gusto tiene la sal?

Carlitos Balá: ¿Qué gusto tiene la sal??

El 13 de agosto de 1925, nació en Chacarita el tercer hijo de Mustafá Balaá y Julia Boglich. Le pusieron Carlos Salim Balaá, pero más tarde sería conocido por todos simplemente como Carlitos Balá.
Dicen que ya de chico, Carlitos tenía pinta de artista. Le gustaba hacer obras de títeres con muñecos que él mismo inventaba con recortes de revistas, pero era tan tímido, que casi nadie podía ver sus funciones. Lo mismo le pasaba en el colegio: le costaba mucho subirse a un escenario. Sin embargo, entre sus amigos era muy divertido, y para ellos era lo mejor del mundo poder estar con Carlitos, que siempre los hacía reír.

 

Aquí llegó Balá
Carlitos empezó a trabajar en televisión en un programa que se llamaba La revista dislocada, donde representaba muchos personajes cómicos que se hicieron muy conocidos. También grabó varios discos con sus canciones e hizo radio, teatro y cine. ¡Un artista completo! Su primera película, Canuto Cañete, conscripto del siete, fue la más vista de 1963, y luego hizo muchas más.
También hizo en TV algunos papeles de “actor serio” hace pocos años, y desde entonces se dedicó a recorrer el país con su circo, alegrando con su humor imperecedero a miles de chicos.
Actualmente está realizando lindísimos shows junto a Piñón Fijo, en los que siguen cantando las canciones de Carlitos. ¿Vos cuáles sabés?

 

El show va a comenzar
Su famoso peinado de pelo lacio con flequillo -que aún sigue usando a los 82 años- lo hacen inconfundible, como también sus frases pegadizas: "¿Un gestito de idea?", "¡Mirá cómo tiemblo!" y "Observe y saque fotocopia", entre muchas otras.
Otra frase genial de Balá era cuando decía "¡Sumbudrule!", que decía mientras les pasaba a sus compañeros la mano por la cabeza como una araña, cuando los agarraba distraídos. Y si algo le gusta mucho, lo califica como “un kilo y dos pancitos”.
Carlitos tenía programas infantiles en la tele con público presente. Entonces estaban ahí todos los chicos y Carlitos decía: “¡¡¿Qué gusto tiene la sal?!!”, y todos los chicos contestaban gritando: “¡¡¡Salaaaado!!!”

 

Esa fea costumbre
En aquella época, al igual que ahora, los más chiquitos usaban chupete. El problema de muchos papás es que es muy difícil convencer a sus hijitos para que dejen de usarlo. Pero Carlitos encontró la solución: en el estudio de TV tenía un gran recipiente que se llamaba chupetómetro y era para que los chicos dejaran allí su chupete y no volvieran a usarlo. Ahí aparecía otra frase famosa: "El chupete es...", y todos respondían: "¡¡¡feeeeoooo!!!".

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