PEQUEÑAS BIOGRAFÍAS Publicado en la interCole Nº 15 de Septiembre 2006

Charles Chaplin: El Gran Carlitos

Charles Chaplin: El Gran Carlitos?

Había una vez… un niño que vivió casi toda su infancia internado en un colegio o en orfanatos junto con su hermano Syd. Se llamaba Charles Chaplin, su madre estaba en un hospital por una enfermedad mental y su padre había muerto cuando él tenía 12 años.
Desde muy chiquito demostró su vocación de artista, siguiendo los pasos de su mamá que era una buena actriz. Ya en el colegio le encantaba actuar, e incluso una vez, a los 5 años, su mamá se sintió mal en medio de una obra y el pequeño Charles subió al escenario a imitarla y a hacer morisquetas que hicieron reír mucho a los espectadores. Pero su debut “en serio” en una obra de teatro fue a los 12 años. También estudiaba música y junto con su hermano hacían unos espectáculos muy graciosos que tuvieron éxito en Londres.
Ya a los 19 años era un gran niño hombre del teatro. Realizó giras por toda Europa, por Canadá y por los Estados Unidos, donde descubrió el cine y quedó encandilado.
A los 24 años ya era considerado un gran comediante y no tuvo problemas para conseguir su primer contrato en Hollywood.
Con su personaje de Charlot (el vagabundo de sombrero negro y bastón, solitario y soñador), Chaplin logró su primer contrato para debutar en el cine. Su talento le permitió crear a un personaje muy humano, sencillo, que era a veces un payaso travieso y otras un ser humano conmovedor.

 

Un hombre orquesta… pero sin sonido
Después de actuar en unas 20 películas como Charlot (en Argentina rebautizado Carlitos), comenzó también a escribir sus guiones, la música y a dirigirlas, e incluso fundó una productora: la United Artists. En su época fue el cómico más popular del mundo: fue la primera gran estrella internacional. Y además un exitoso empresario, que apenas pudo, fue a buscar a su madre en el sanatorio donde estaba recluida y la llevó a Estados Unidos con él.
En los años 20 empezaba a asomar el cine sonoro y Chaplin se preocupó. Él pensaba que el sonido mataría a los mimos, justamente en lo que él más se destacaba. No quería que Charlot hablara porque creyó que eso lo estropearía. Sin embargo, en El Gran Dictador y Candilejas incluyó diálogos e incluso se escuchó su voz, ¡toda una rareza!

 

De regreso a Europa
En 1952 se fue a Europa y se estableció en Suiza, en una lindísima casa donde pasó los últimos 25 años de su vida, con su esposa Oona O’Neil y sus hijos menores. Recién volvió a Estados Unidos en 1972, ya anciano, especialmente a recibir un Oscar Honorífico por su trayectoria y por su aporte a la cinematografía universal. Murió en Suiza justo en la Navidad de 1977. Tenía 88 años y pasó a acompañar para siempre de muchas generaciones que aún hoy disfrutan de su arte.

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