PEQUEÑAS BIOGRAFÍAS Publicado en la interCole Nº 66 de Junio 2012

Julio Cortázar: El mago de las letras

Julio Cortázar: El mago de las letras?

Era el año 1946 y Jorge Luis Borges dirigía la revista Anales de Buenos Aires. Un día, no muy diferente de cualquier otro, entró a su oficina un hombre alto, desgarbado y de mirada profunda con un manuscrito en la mano. Borges le dijo que lo leería, que volviera la semana siguiente.
Era de esperar que a Borges le llovieran cuentos de escritores que intentaban dar sus primeros pasos, y muchos seguramente no hayan tenido suerte. Pero con Julio Cortázar fue diferente: su manuscrito era nada menos que Casa tomada, uno de sus cuentos más famosos. A Borges le encantó así que lo publicó en la revista con una yapa: ¡su propia hermana ilustró las páginas!
Muchos años más tarde, ambos escritores se encontrarían en París. Cortázar, que ya era reconocido a nivel mundial, le confesó a su colega que esa había sido la primera vez que le publicaban un cuento en Buenos Aires. El gran Borges dijo sentirse muy orgulloso, y no era para menos: fue el primero en abrirle la puerta a un hombre que quedaría para siempre en la historia de nuestra cultura. 

 

Del lado de acá
Julio Florencio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, Bélgica. Sus padres eran argentinos y volvieron al país cuando él tenía 4 años. Se instalaron en Banfield, lugar donde Julio vivió casi toda su infancia junto con su hermana Ofelia, que tenía un año menos que él.
Desde chico fue tan apasionado de los libros, que hasta un médico le recomendó a la madre que se los escondiera para que el pequeño Julio estuviera más tiempo al aire libre. ¡Lector desde la cuna!
Así fue como contrajo un amor especial por la escritura Según contó una vez el propio Cortázar, su madre guardó durante mucho tiempo una novela que había escrito a los 8 años. Estaba tan bien escrita que ella y su tío llegaron a preguntarle si eran creaciones de él o si eran un plagio.
Cursó el colegio en Banfield y comenzó sus estudios universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras, pero se vio obligado a abandonar la carrera para ayudar económicamente a su familia. Fue profesor en colegios de Bolívar y Chivilcoy (Buenos Aires) y en la Universidad de Cuyo. Y en 1951 llegaría un momento muy importante para él: publicó su primer libro, Bestiario, que en un primer momento no tuvo mucha trascendencia, pero después se convirtió en uno de sus clásicos. Luego se mudó a París, donde se instalaría definitivamente.

 

Del lado de allá
Si bien en París desarrolló la obra que lo llevaría a ser un escritor reconocido en todo el mundo, los comienzos no fueron fáciles. Vivió en condiciones precarias y tuvo varios trabajos fugaces, como distribuidor de libros y locutor de radio, hasta que comenzó a trabajar de traductor para la UNESCO, empleo que mantuvo durante muchos años.
De cualquier manera, Europa le sentaba bien, porque nunca dejó de publicar; primero cuentos (en diferentes revistas de Buenos Aires) y luego libros. Los primeros fueron Final del juego y Las armas secretas, que contiene El perseguidor, otro de sus grandes cuentos.
En 1960 publicó su primera novela llamada Los premios. Aunque fue la segunda, publicada en 1963, la que lo coronó como uno de los mejores escritores de su época: Rayuela.
¿Por qué fue su obra más reconocida? Imaginen una historia que puede leerse de distintas maneras. Por ejemplo, primero el primer capítulo, después el quinto, después el décimo, después el segundo… ¡Así se hizo Rayuela!, que incluía un “tablero de dirección” indicando el orden en que podían ser leídos los capítulos, además del numérico. Y a estas dos posibilidades, Cortázar les agregó otra variante: la novela podía ser leída en el orden que el lector quisiese, ordenando los capítulos a su antojo. Con este mismo formato escribió luego su novela 62: Modelo para armar. ¡Todo un innovador!

 

En todos lados
Luego del éxito obtenido a partir de Rayuela, Cortázar se convirtió en uno de los intelectuales más reconocidos de América Latina y Europa.
En la Argentina recibió el afecto de sus admiradores cuando, en 1983, volvió a su país por última vez a despedirse de sus seres queridos, ya que había contraído una enfermedad muy seria. Murió poco tiempo después, en Francia, el 12 de febrero de 1984.
Su recuerdo y su obra perduran en cada esquina de París y en cada calle de Buenos Aires. Sus lectores las caminan y las recorren impulsados por la magia de su pluma.

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Mataburros

Cronopio: Palabra inventada por Cortázar para describir a ciertos personajes de su obra.

UNESCO: Es un organismo especializado de la ONU creado para contribuir a la consolidación  de la paz en el mundo mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones.

Plagio: Copiar obras ajenas y atribuirlas como propias.