POR EL CAMPO Publicado en la interCole Nº 89 de Noviembre 2014

¡Cambia, todo cambia!

¡Cambia, todo cambia!?

 La atmósfera es una capa de gases que rodea a la Tierra y funciona como un escudo protector que atrapa la energía del sol. Si no estuviera, la temperatura sería tan baja que ¡todo se congelaría!

 El proceso a través del cual los gases que forman la atmósfera atrapan la energía del sol se conoce como “efecto invernadero”. Pero cuando la composición de estos gases aumenta, por ejemplo, por la quema de combustible de los autos o de las fábricas, el efecto invernadero es mayor, causando temperaturas más altas, derretimiento de glaciares y tormentas más fuertes. A este cambio del clima, causado por la actividad humana, se lo conoce como “cambio climático”.

 Entre las principales causas del cambio climático se encuentran la intensa actividad de las fábricas y los medios de transporte (liberan dióxido de carbono al quemar combustibles provenientes del petróleo), la actividad agropecuaria (por el metano que producen los animales rumiantes como cabras, vacas, ovejas, ciervos, etc, y el óxido nitroso de algunos fertilizantes) y la tala de bosques (porque son los grandes consumidores de dióxido de carbono).

 

Mitigar y adaptarse, esa es la cuestión

 La actividad agropecuaria tiene un gran impacto en el cambio climático, porque es responsable de una buena parte de los gases de efecto invernadero. Además del metano liberado en la cría de rumiantes, el suelo y los cultivos requieren fertilizantes y maquinarias que usan combustibles. ¿El gauchito Tecno puede hacer algo para que su trabajo impacte menos en el cambio climático? Es decir, ¿puede hacer algo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero? ¡Claro!

 Primero, debe ser responsable con el uso del agua y del suelo, evitar la quema de pastos y la tala de árboles y usar métodos que requieran menos maquinaria. Un ejemplo es la siembra directa, en la cual la fertilización y la siembra se realizan en un solo paso, usando menos combustible.

 Además, puede usar cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas y resistentes a insectos, que junto con la práctica de siembra directa, contribuyen a reducir las emisiones de dióxido de carbono.

 También, como al gauchito Tecno le encanta la tecnología, usa computadoras, celulares y GPS para aplicar los productos con mucha precisión, y de esta manera aprovecha mejor los recursos e impacta menos en el ambiente.

 

Hay esperanza

 Lamentablemente, se espera que el cambio climático disminuya el rendimiento de los cultivos, debido al aumento en las temperaturas, cambios en la frecuencia de lluvias (en algunos lugares habrá inundaciones, mientras que en otros habrá más sequías) y más tormentas fuertes. Encima, con más calor, humedad y lluvias vendrán nuevas plagas y enfermedades ¡Pobres cultivos!

 Pero la ciencia le da la posibilidad al gauchito Tecno de adaptarse a todos estos esos cambios con nuevas semillas y productos. Hoy, los científicos están trabajando en el desarrollo de cultivos que pueden producir la misma cantidad de alimentos aún en condiciones de sequía, inundaciones y mayores temperaturas.

 Otra herramienta importante para cuidar los cultivos en estos tiempos de cambio climático son los productos fitosanitarios, como herbicidas (para las malezas), fungicidas (para los hongos) e insecticidas (para los insectos), los cuales tienen que ser más eficaces y a la vez amigables con el ambiente.

 El gauchito Tecno cuenta con todas estas herramientas para evitar que el cambio climático afecte al rendimiento del campo. ¡Vos también podés ayudarlo si cuidás el medioambiente!

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