SECRETOS DEL REINO ANIMAL Publicado en la interCole Nº 64 de Abril 2012

Abeja: La reina del jardín

Abeja: La reina del jardín?

Las flores y las abejas son una pareja perfecta e inseparable. Allí donde florezca una rosa o una magnolia, se escuchará el zumbido de este insecto. Entonces, si cortamos una flor, seguramente habrá una abeja que se pondrá muy triste. Y si matamos una de estas, habrá una flor con ganas de marchitarse…

La abeja es un insecto de color amarillo con rayas negras. Se dice que es cosmopolita ya que habita en cualquier ambiente, en casi cualquier parte del mundo. Construye su pequeño hogar, llamado colmena, en cuevas o en huecos de árboles. Dentro de este, cada abeja tiene una tarea asignada para el bien de todas. Este insecto lleva una vida tan organizada que te vas a sorprender…

 

Un bichito bien equipado

Está cubierta por pelos que, a la manera de un peine, recolectan el polen de las flores que visitan. Así vuela de flor en flor, con estos diminutos granos pegados a su cuerpo. Gracias a sus dos antenas, se comunica con otras abejas y se orienta a través de los jardines por los que vuela, mientras que con su boca limpia el interior de la colmena y fabrica la miel.

Y eso no es todo. Aun es más llamativo que la abeja tenga ¡cinco ojos! Por un lado, cuenta con dos bastante grandes que le permiten ver en colores y a larga distancia. ¡Nada de binoculares! Por el otro, tiene otros tres ojitos más llamados ocelos, gracias a los que percibe objetos a corta distancia y en la oscuridad de la colmena. ¡No le hacen falta lamparitas dentro de casa!

 

Todas para una, una para todas

No todas las abejas son iguales, sino que se separan en castas bien organizadas. La más importante está compuesta por una sola: la abeja reina, que llega a medir 18 milímetros. Ella es la encargada de colocar todos los huevos de la comunidad, es la mamá de todas las demás: ¿te imaginás cuántos regalitos recibiría en el Día de la Madre?

La segunda casta está compuesta por el zángano, que es la abeja macho. Puede medir hasta 16 milímetros y, en cada colmena, hay cientos de ellos. El zángano es el encargado de fecundar a la reina. Para llegar a ella, cuenta con un olfato superpoderoso: es capaz de olerla hasta a 10 kilómetros de distancia. Sin embargo, el premio por fecundarlas no es el esperado: luego de cumplir con esta importante función, el zángano muere. ¡Qué sacrificado!

 

Miles de aguijones

Una abeja reina puede llegar a colocar 2.500 huevos por día dentro de celdillas hexagonales, construidas por una tercera casta, numerosa y trabajadora. Es que la vida en sociedad no sería posible sin la abeja obrera. Ella busca y fabrica el alimento para todas, mantiene la colmena en condiciones y alimenta a las larvas. En una colmena, ¡llega a haber 70.000!

Pero eso no es todo. También defiende a la colonia de los peligros externos. Y, como pasa con el zángano, el costo de su ayuda es mortal. Al atacar a un enemigo, le clavan el aguijón y se lo dejan en el cuerpo. Pero después de esto… pierden la vida.

 

¡Larga vida a las abejas!

Si bien hay miles y miles de abejas alrededor del mundo, hay ciertos comportamientos del ser humano que suelen afectar a esta especie. Además de la contaminación y de la deforestación, puede intoxicarse con los agroquímicos que se usan para eliminar plagas y fertilizar los campos.

Para no molestarla, es necesario cuidar a las flores y no contaminar el medioambiente. Y nunca viene mal si decorás tu balcón o tu patio con muchas plantas de flores coloridas. Una abeja obrera saldrá de paseo y estará encantada de visitarlas…

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