SECRETOS DEL REINO ANIMAL Publicado en la interCole Nº 62 de Noviembre 2011

Bandurria Austral: Un vuelo hasta el fin del mundo

Bandurria Austral: Un vuelo hasta el fin del mundo?

El pingüino no es la única ave que disfruta del frío patagónico. La bandurria austral, especie perteneciente al grupo que forman las cigüeñas y las garzas, habita en el Sur de nuestro país, desde las provincias de Neuquén y Río Negro hasta Tierra del Fuego. Podemos encontrarla construyendo sus nidos en juncales de lagunas, paredes de riscos, acantilados o árboles.

La bandurria austral llega a medir 60 cm de alto. Una coqueta línea gris recorre el contorno de su pecho amarillento, y por eso también la llamamos “bandurria de collar”. Además, tiene dos largas patas de color rojizo. Siempre la vamos a ver reunida en grupos de cuatro o cinco parejas o de hasta cincuenta individuos.

 

De aquí para allá

La bandurria no necesita estufa para pasar el invierno ni ventilador para tolerar las altas temperaturas. Para sobrellevar mejor el clima, pensó en un método más práctico y divertido: ¡viajar! Por eso decimos que es un ave migratoria.

En el verano habita a lo largo de nuestra Patagonia. Sin embargo, cuando llegan los primeros fríos del otoño, la bandurria austral comienza a volar en grupos hacia la llanura pampeana. Ya en primavera extraña el viento fresco y los paisajes sureños, y retorna a la zona austral. Su larga excursión llega hasta el mismísimo “fin del mundo”, como suele llamarse a la ciudad más austral del planeta: Ushuaia (en Tierra del Fuego).

 

La lombriz… ¡por el pico muere!

Además de sus largas patas rojizas, otra característica de la bandurria austral es su pico estirado y puntiagudo, curvado hacia abajo. Esta forma tan peculiar le resulta muy útil para alimentarse.

Por ejemplo, si tiene ganas de comerse una rica lombriz, no tiene más que agacharse y picotear el barro con rápidos movimientos. Otros insectos, como grillos y renacuajos, también forman parte de sus platos preferidos. ¡Cuidado! Un picotazo puede ser mortal…  

 

¡Las bandurrias sean unidas!

La bandurria austral no es un animal solitario, sino gregario. Para migrar también le gusta la buena compañía: forma bandadas con otros individuos de su especie, y todas en conjunto van surcando el cielo hacia nuevos destinos.

También forma familias muy unidas. El macho y la hembra trabajan juntos para construir un nido espacioso con ramas, palitos y tallos secos. La nidada consiste en dos o tres huevos que los padres incuban durante 28 días. Una vez cumplido ese plazo de gestación, los pichones nacen nidícolas: todavía no están listos para volar libremente, y permanecen un tiempo bajo la protección de mamá y papá.

 

Bichos de ciudad

Aunque te parezca extraño, este simpático animalito se acostumbró a ser nuestro vecino. Por ejemplo, si vas de vacaciones a Bariloche, no te sorprendas si te cruzás con una bandurria austral… ¡en la ciudad! Sucede que, además de habitar en zonas rurales y desérticas, la bandurria se ha adaptado a la vida urbana. Suele andar por los techos de las casas… ¿Habrá aprendido también a respetar los semáforos?

Sin embargo, esta situación no es natural y, por lo tanto, tiene sus riesgos para la bandurria: mucha gente puede ofrecerle, sin quererlo, alimento dañino, que no se corresponde con su dieta normal. Dejémosla picotear insectos, ¡le caen mejor!

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