SECRETOS DEL REINO ANIMAL Publicado en la interCole Nº 61 de Octubre 2011

Lagarto overo: Una vida de lagarto

Lagarto overo: Una vida de lagarto?

Si te toca pasear por las costas de algún río del litoral argentino (el Paraná o el Uruguay, por ejemplo), es probable que te cruces con un oscuro reptil de cuerpo robusto, camuflado entre la vegetación. Seguramente te mire fijo, abra su boca y despliegue, como una elegante alfombra roja, su lengua alargada. ¡No se está burlando de vos! Es un lagarto overo, y simplemente está saboreando el aire…

Este animal pertenece a la clase de los reptiles. Se encuentra en ríos, lagos, estanques y selvas y bosques húmedos. Está muy cerca de nosotros: habita en el norte y en el centro de Sudamérica. En la Argentina, podemos encontrarlo principalmente en la región Noreste. También recibe algunos apodos como “iguana overa”, “tegú argentino” o “tejú común”.

 

Un reptil hecho y derecho

El lagarto overo se desliza por el suelo arrastrándose, alternando el paso de sus patas delanteras y traseras. A este movimiento se lo llama “reptar” (que viene del nombre “reptil”).

Otro rasgo que lo identifica como reptil es la predominancia del color verde de su piel, aunque también puede ser marrón oscuro. Por su parte, las bandas transversales negras a lo largo del cuerpo lo vuelven inconfundible. Su cuerpo puede medir entre 1 y 1,40 metro de longitud, medida que con frecuencia es superada por el largo de su cola.

Como las serpientes y los cocodrilos, el lagarto overo es ovíparo. Para proteger a sus huevos, la hembra los coloca en la base de montículos construidos por termitas, quienes mantienen la temperatura constante hasta que nacen las crías. ¡Qué niñeras tan atentas!

 

Lagarto al sol

Puede que no encuentres al lagarto overo escondido entre los arbustos, sino tomando sol plácidamente, recostado sobre una roca. Esta agradable actividad ocupa un espacio importante dentro de sus hábitos diurnos. ¿Se está tomando unas vacaciones? ¿Le gusta broncearse? En realidad, toma baños de sol durante horas para mantener constante la temperatura de su cuerpo. Por eso entra en el grupo de los animales heterotermos, es decir, aquellos que necesitan del calor del sol para que su cuerpo no se enfríe.   

 “Ser un lengua larga” es un dicho popular referido a quienes tienen la costumbre de hablar demasiado. Sin embargo, para el lagarto overo, la lengua larga es una gran ventaja: le sirve para oler, saborear y sentir el aire. ¿Cómo lo logra? Extiende hacia el exterior su lengua bifurcada, que entra en contacto con diferentes partículas olorosas que se adhieren a su superficie. Saboreándolas o detectando su olor, el lagarto se da cuenta si hay alimento cerca, descubre predadores peligrosos y reconoce individuos de su especie… ¡A sacar la lengua!

 

Regalo con sorpresa

El lagarto overo huye ante la presencia del más mínimo peligro, pero a veces no le queda otra que enfrentarse a algún poderoso lagarto o felino. Es allí cuando, utilizando su extensa cola, decide atacar… ¡o engañar!

Es que, si bien puede utilizarla como garrote para dar fuertes golpes, la táctica más original del lagarto overo consiste en “regalaruna parte de su cola: cuando el predador logra sujetar su cola, un pedazo se desprende y queda en las garras del enemigo. Esto sucede gracias a unas vértebras que la forman, que tienen grietas especiales para esta función. El lagarto, mientras tanto, huye sano y salvo… con la cola un poquito más corta.

 A pesar de que la población de lagartos es todavía abundante, su piel suele utilizarse para fabricar ropa. Esta práctica pone en riesgo la supervivencia de la especie, por eso es muy importante cuidarlo ahora antes de que corra peligro. ¡Más vale prevenir!

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